Ya estamos de vuelta, gran fin de año!, sin duda, inolvidable.
Con las típicas dudas y gran curiosidad por conocer al grupo con el que íbamos a pasar nuestras Navidades más atípicas hasta el momento, nos armamos de bañadores y chanclas otra vez, parece que el verano nunca se acaba!
Viajábamos vía Bangkok, cuando nos dimos cuenta de que solo teníamos una hora desde que aterrizaba el avión hasta que despegaba el siguiente hacia Phuket, y aun teníamos que bajarnos, sellar pasaporte de entrada a Tailandia, recoger maletas, hacer el check-in y embarcar en el siguiente avión, todo ello contando que el avión ya iba con retraso!, desde ahí ya con los nervios sin poder descansar, hasta que nos vino la inspiración, de risa…, en Tailandia es una hora menos que en China, pffff!
A partir de ahí todo en orden, llegamos a Phuket sin alojamiento, llamada al señor Cortijo, hasta el momento un desconocido becario de Beijing que nos habían informado que estaba por la isla con más gente, nos consiguió alojamiento en el hotel donde ellos estaban y de cabeza nos fuimos hacia allí.
Los Tigres de Beijing (Jose, Olmo, Pere, Rubén, Bicho y Juan) nos esperaban, preparados con sus brebajes mágicos, nos llevaron a conocer la gastronomía local y como no, la nightlife que ellos ya habían catado la noche anterior.
Las buenas expectativas se cumplieron con creces, llegamos al gran Safari, club por excelencia, rodeados de selva y fieras locales deseosas de probar la carne occidental, allí se asomaron los primeros ladyboys, un show!
El día siguiente era de parada obligatoria en la playa, aunque otros se fueron a bucear en compañía de su amiga la resaca, inseparable compañera durante estos días. Y de ahí a reencontrarnos con el resto del grupo que llegaban al hotel de Patong Beach.
L@s Becari@s repartidos por todo el mundo reunidos en el Benidorm de Asia (calificativo que ya me anticipo mi compi Nick), aunque Phuket también me ha recordado a Ibiza y sus interminables Afters.
La mañana siguiente amaneció bajo un chaparrón, dispuestos a debutar en el arte de bucear con oxigeno con la gente de Sunrise Diving, con los que emprendimos viaje en barco hasta las Phi Phi Islands, refrescos comida y fruta durante todo el día, con una BBQ improvisada esperándonos a nuestro regreso, todo un ejemplo de Customer Care.
La experiencia de bucear con botella es totalmente recomendable, sensación de libertad, paz y sobretodo seguridad bajo el agua.
Hicimos dos inmersiones separados en grupos, la primera fue un poco de training, aprendiendo a vaciar el agua de las gafas, soltarte y coger el tubo de oxigeno y hacer las típicas señales al compañero. Acabamos haciendo el paripe en el fondo, donde vimos estrellas de mar, peces globo, y otras especies irreconocibles para mí. La segunda inmersión fue ya de profesional, llegamos a 13 metros, lo que mis oídos empezaron a acusar y mi nariz no lo soportó y acabo petando, algo sin importancia según Chris, el instructor.
Repetiremos, seguro!, en Febrero….
Tras la experiencia, la noche se agitaba en la isla, lo que dio para otro gran Safari, no sin antes pasar por el famoso bar Tiger, lleno de tigres/as hambrient@s.
EL día siguiente decidimos probar otra playa menos poblada que la de BeniPatong Beach, nos montamos en un par de barcazas Thai y nos fuimos a Freedom Beach, una playa que según dicen solo tiene acceso por mar. Playita de arena blanca, agua cristalina, palmeras, como alguien diría…amazing!, comida Thai de chiringuito, partido de volley, de relax total.
La última noche del año estaba por llegar y el hotel nos tenía preparada una cena de gala con manjares típicos Thai, parrilada de carnes y mariscos, con una única pega, bebida no incluida, de locos.
La noche transcurrió entre brindis, espectáculos locales y botellones a escondidas. Hasta que llegando las 12 hora local nos desplazamos a la playa, para celebrar la primera nochevieja de verano en la arena, todo acompañado por un cielo lleno de artilugios voladores (termino bautizado por mi), que encendía la gente para la ocasión.
Ding!, dong!, dong!….campanadas a la española, no falto ni el cava ni las uvas.
La noche prometía y nos montamos en un Tuk Tuk, unos 13 de nosotros en dirección al Safari. Otra gran noche memorable hasta el final, que será difícil de olvidar.
Te despiertas el primer día del año, y que puedes hacer, a parte de quedarte todo el día tirado en casa?, Phuket ofrece mucho mas, Paradise Beach, tumbonas y a beber coco mientras la brisa del mar te da unas palmaditas.
Sobre los efectos del Tsunami del 2004, en la zona que nos movimos la verdad es que no los note, a no ser por las abundantes señales de Peligro por Tsunami y Ruta de Evacuación en caso de Tsunami (en uno de los carteles se mostraban dos rutas diferentes, una para locales y otra para extranjeros, seguro que nos tocaba las mas escarpada!) A parte los hoteles tenían fotos con los desperfectos que ellos sufrieron, vimos el hall del hotel lleno de coches y motos, y uno de los mas atractivos merchandising de la zona eran DVD’s y libros con las fotos de aquel día, hay negocio para todo.
Y por supuesto agradecer la currada de Edu y Dani, reservar alojamiento para 36 personas, cursos de buceo, mailing constante y demás movidas.
Gracias por todo!, llegar y tenerlo todo hecho tiene su precio.
También te alegra encontrarte a gente de la terreta en un lugar tan remoto como Phuket, esos Kuala, Manila y Singapur!
Para los mas curiosos aquí va el reportaje grafico, con pequeña censura
Nochevieja Phuket 06/07
Saludos a tod@s!!!!
Viajes
ICEX, Phuket, Tailandia